Ya es una gran hazaña que el rastro Madrid permanezca hasta la actualidad, y que además se estableciera durante tantos años a lo largo de la historia. Esta es una de las razones principales por la que este lugar es conocido y mencionado en diferentes documentos ensalzando la cultura madrileña, con diferentes documentos históricos  como y obras literarias.

Asimismo, hay registro de documentos y obras fotográficas como algunas pinturas que hacen alusión al Rastro. A pesar de esto, no hay obras dedicadas exclusivamente al sitio, solo se hacen referencias o nombramientos, pero no hay oficialmente algo como un libro completo dedicado al tema.

Sin embargo, no deja de ser interesante el hecho de que haya algunos personajes del mundo literario que encontraron pintoresco el lugar tanto para hacer mención de ellos. Conozcamos algunas de las referencias literas más famosas del Rastro.

El Rastro de Madrid en la literatura

El Rastro ha sido mayormente nombrado en obras teatrales, como veremos más adelante, pero también se ha mencionado en muchas obras literarias, algunos autores famosos como Lope de Vega y Cervantes tienen referencian del mercado en sus textos.

El historiador y escritos español Ángel Fernández de los Ríos dedicó unas líneas al Rastro dentro de sus obras, lo mismo ocurrió con Pío Baroja quien describía al Rastro como un lugar “curioso” de aires medievales, donde podías encontrar desde castañas y libros, hasta medicinas y estafadores.

Quizas unos de los testimonios escritos que describe con gran precisión el Rastro y ha permitido conocer más acerca de su actividad y evolución ha sido la página dedicada al mercado en el diario de María Bashkirtseff.

Esta escritora francesa de orígenes rusos era miembro de la alta sociedad, y su vida transcurrió en muchos viajes alrededor del mundo. En su Diario escondía las letras de grandes sentimientos, ambiciones y franqueza sobre lo que pensaba.

Murió a los 24 años por tuberculosis y su obra fue conocida tiempo después de su muerte. En uno de sus viajes a España conoció el Rastro y plasmó en su Diario una descripción detalla de la vida en el mercado que nos hace sentir casi como si hubiésemos estado allí con ella en 1881.

Toamos la cita de la página de El Rastro.org donde se encuentra completa y la mencionamos aquí porque ¡vale la pena leerla!

“Una de las curiosidades es el Rastro; consiste en una calle ocupada por toda clase de barracas, como las ferias de los pueblos rusos, donde se halla de todo. Hay vida, animación, bullicio, bajo este sol ardiente ¡Es admirable! Estas compraventas infinitamente ricas se alojan en casas sucias, con trastiendas y escaleras legendarias; hay allí montones de telas, de tapicerías y de bordados como para volverse loca.

Esos miserables parecen completamente despreocupados; agujerean con clavos hermosas telas que cuelgan de la pared para suspender viejos cuadros; caminan sobre bordados extendidos en el suelo; muebles antiguos, cuadros, esculturas, caja para reliquias, platería, viejos clavos enmohecidos… He comprado una cortina de seda rojo salmón, toda bordada; me pidieron 700 francos y me la dejaron en 150, y una falda de tela bordada con flores pálidas de un tono lindísimo, que me dejaron por 100 centavos después de haberme pedido 20 francos.

Es una desdicha no tener un millón de francos para gastar; se amueblaría un estudio… ¡Ya con cien mil se compraría mucho!”[1]

Cómo pudiste leer en esta apasionada descripción, en el Rastro podías encontrar casi de todo. Sin duda, en 1880 el mercado ya tenía estos aires pintorescos y únicos que sigue conservando hasta ahora.

Leyendo esta cita podemos hacernos una idea de lo único y curioso que es el marcado. Bastante parecido a lo que describía Pío Baroja también. Como vemos el Rastro no ha cambiado esencialmente durante lo largo de los años.

El escritor Ramón Gómez de la Serna fue de los que en el siglo XX escribieron más acerca del mercadillo, dedicando todo un libro al Rastro. En esta obra el autor toma el costumbrismo como principal escenario, es por eso que el protagonista es el mercado.

Además, está escrito de forma poética pero la descripción del lugar es de una forma íntima, donde la visión y sentimientos del autor florecen mientras describe el lugar. Más adelante hablaremos de la fotografía artística que se hicieron del lugar para darle vida visual al libro.

Otro autor o mejor dicho autores, trabajaron juntos en unas series de monografías que compilaron en el libro El Rastro, fueron Antonio Corral y Luis Carandell. En el texto describieron cómo era la vida en el marcadillo.

Además, Carandell en su obra Vivir el Madrid dio a conocer también el Rastro, y esta a su vez inspiró muchas películas que representaban cómo eran la vida y actividad del mercadillo en los años 50. Esto podemos saberlo gracias al libro Brumas del franquismo: el auge del cine negro español, de Francesc Sánchez Barba.

Otro libro que habla de forma detallada sobre el mercado es Conocer el Rastro de Félix Moneo Santamaría. Este además de relatarnos la actividad del mercadillo en los 70, es a la vez un estudio acerca de la Plaza de Cascorro.

Pues el autor estaba a favor de la remodelación de la plaza y para ello ofreció materiales como dibujos, fotografías y grabados, que mostraban la evolución del lugar desde sus inicios, demostrando así lo genuino del lugar.

En el libro se puede apreciar un visible desprecio por los artesanos del lugar, pues según él esto daba una sensación de desorden al sitio. Apostaba más por los comerciantes que solo abrían en festivos y cada domingo, pues daban una sensación de orden al sitio.

Isabel Gea Ortigas es una conocida escritora española que escribió una obra dedicada al mercado conocida como El Rastro. Su obra fue publicada en 1996 y es uno de los escritos y estudios más completos que podrás encontrar del mercado.

Ella es conocida por recopilar y compilar diferentes investigaciones, estudios, anécdotas, y toda información que se relacionara con Madrid. Entre sus publicaciones destaca un Diccionario Enciclopédico de Madrid y la Guía del Patrimonio Artístico de Madrid, ambos trabajos muy complejos y completos acerca de la ciudad.

Este recorrido por la literatura nos enseña y da pruebas de que el mercadillo no solo es un lugar antiguo, sino que ha sido fuente de inspiración para muchas referencias literarias y como veremos a continuación para obras teatrales e incluso películas.

Es muy interesante como un lugar que visitamos los domingos en familia para descubrir y comprar un par de cosas, es además un lugar con mucha historia detrás. Lo mejor es que esto forma parte de la cultura española y es sin duda uno de esos tesoros ocultos a toda vista.

Obras teatrales del mercado del rastro

Una de las obras teatrales donde se hace mención del Rastro y de hecho su título lleva su nombre, es el sainete Las vendedoras de las puertas del Rastro. Esta fue escrita y dirigida por López Armestro y Castro alrededor 1697.

En dicha obra se describía las labores típicas de las vendedoras de morcilla y otros comercios, con un bullicio alegre típico de los mercados de este tipo. Además, hacía énfasis en que para la época había una imperiosa necesidad de vender.

Este énfasis no era más que la expresión de aquellos mercaderes, comerciantes y trabajadores manuales, de obtener la manutención diaria.

Ramón de la Cruz es un reconocido dramaturgo español que también escribió varios sainetes sobre Madrid y sus costumbres. Este señor escribió en 1770 El Rastro por la mañana, el estilo de obras de Ramón de la Cruz tenían tintes realistas pero parodiados.

Este marcado estilo iba muy bien con el pintoresco mercado de Rastro, donde la alegría y la realidad iban de la mano.

Otros autores de sainetes y obras teatrales como lo fueron el comediógrafo Carlos Arniches Barrera y el dramaturgo José López Silva, también incluyeron en sus obras escenas del Rastro para darle vida a las historias de sus protagonistas.

Como ves, el mercado era muy popular sobre todo para las obras teatrales y esto se debe justamente a que los mercados de este estilo guardan una variedad de personajes e historias interesantes detrás.

Cine y fotografía del mercadillo madrileño

No solo en la literatura y en las obras teatrales El Rastro de Madrid ha sido fuente de inspiración o escenografía, también en la historia de la fotografía y el cine este curioso lugar y su gran historia han tenido su parte.

Como te habíamos mencionado anteriormente el libro de Gómez de la Serna en su libro sobre el Rastro donde expone una visión íntima de este lugar que acostumbraba visitar, tuvo una edición ilustrada que compiló fotografías del lugar hechas a blanco y negro en los años 60.

En 1961, el cineasta Carlos Saura hizo fotografías en blanco y negro para ilustrar el libro de Gómez de la Serna. Estas fotografías también ofrecen una visión artística muy original del mercado.

Dichas fotografías fueron hechas por el fotógrafo y cineasta español Carlos Saura, quien no solo ofrecía una visión (literalmente) artística del mercado que reflejaba la vida del sitio en la época y que como dice su propio autor eran el “espejo” de los mismos españoles al pasado.

La serie de 47 fotografía sirvió para diferentes explosiones en el Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid. Estas no solo transportaban a los madrileños al pasado, sino que exponía diferentes puestos con muchos objetos curiosos como estatuillas religiosas, obras de arte, muchas personas recorriendo el lugar y mercancías por do quiera.

Algo curioso que comentó el autor de las fotos a La Voz de Galicia en 2003, fue que  viéndolas se percató que el Rastro no había cambiado mucho desde 1961 cuando tomó las fotografías. Lo que confirma lo que hemos comentado en los orígenes del mercado, que este siempre mantiene su esencia.

El historiador Francesc Sánchez Barba especializado en Historia Moderna ha escrito en 2007 Brumas del franquismo: el auge del cine negro español (1950-1965). En este libro hace un recorrido por las fuentes de inspiración que tuvo el cine negro entre los años 50 y 60.

En unas de sus páginas encontramos una clara referencia al libro El Rastro de Antonio Corral y las fotografías del Rastro de Francisco Ontañón que aparecen en el libro Vivir en Madrid. Ambos materiales fueron compilados por Luis Carandell, y explica cómo esto se convirtió en inspiración para los cineastas de los años 50 y 60.

Menciona de hecho que el mercado del Rastro de Madrid era con frecuencia un lugar que aparecía en las películas de esa época, pues el sitio no solo aglomeraba muchas personas que reflejaban las costumbres propias de Madrid, sino que era un ambiente urbano, y este punto era crucial en el cine negro.

Hace mención de algunas películas donde el Rastro aparece como unos de los escenarios principales, estas son Surcos  dirigida por el cineasta José Antonio Nieves Conde en 1951 que hablaba de cómo los campesinos habían perdido el campo y tenían que irse a la urbe a sobrevivir.

Expreso de Andalucía fue la otra película mencionada en el libro de Sánchez Barba, esta fue producida en el 56 y era hispano-italiana y relata la historia de 3 hombres que querían perpetrar un robo de joyas al expreso de Andalucía.

Como vemos el Rastro no solo ha pertenecido a la historia madrileña sino que ha ayudado a crear historias en la ficción en películas y obras teatrales. También ha sido parte de estudios reales históricos y ha formado parte de la literatura a lo largo de los años.

Este interesante lugar no solo merece una visita cada domingo para conseguir curiosidades, sino que su historia misma es una curiosidad que todos debemos conocer.

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