Anteriormente hablamos de la historia de el rastro de Madrid y vimos que estos son bastante antiguos, asimismo que al comienzo era algo totalmente diferente del mercado que hoy en día conocemos. ¿Cómo fue el cambio que pasó el Rastro para convertirse en el mercadillo más popular de Madrid?

Es difícil dar una explicación exacta de todos los cambios históricos que ha sufrido el Rastro, sin embargo, te contaremos aquí un poco de cómo pudo ser gracias a diferentes investigaciones que hemos realizado.

Puedes consultar en la página web del Rastro, Wikipedia o incluso en documentos en la Biblioteca Nacional algunos planos que hablan del cambio histórico del lugar. Aquí te resumimos un poco todo y te contamos de la evolución del sitio.

Evolución histórica del Rastro

Entre los siglos XV y XVII el Rastro era conocido por una actividad comercial muy específica: los mataderos. Estos dieron pie a que otros comerciantes se asentaran en la Villa de Madrid, estos eran los ropavejeros y curtidoras de pieles.

Estos últimos fueron los que poco a poco le dieron un aire de mercado al lugar. Seguido de esto se abrió un matadero principal que no duraría mucho, alrededor de 1497 y sería reemplazado por el mencionado en el documento Mss. 5.918 “Matadero abajo” que se encontraba ubicado en el Cerrillo del Rastro.

Hacemos mención de las calles antiguas para que puedas conocer más a fondo los comercios que fueron creciendo poco a poco en el Rastro. Para 1699 se reconstruyó otro matadero un poco más cerca de la “Puerta de Toledo”, convirtiendo al matadero del Cerrillo en uno exclusivo para cerdos.

Ambos mataderos en la fecha de 1028 fueron trasladados a Legazpi donde además se inauguró otro matadero más.

Para mediados de siglo XVII con tantos mataderos en actividad, que atrajo ropavejeros y curtidurías de pieles, comenzaron otro tipo de comercios ligados a productos de cebo como vendedores de velas y candelas. Además, se tiene registro que cercana a las curtidoras personas comenzaron a ejercer oficios como zapateros, monturas, correas, etc.

Con el crecimiento de comercios de productos derivados de los sub productos de los mataderos, también aparecieron nuevas demandas, es decir, las ventas de comida. Cercano a terminar el siglo XVIII ya teníamos entonces vendedoras de comida, pero con ellas llegaron muchos más comercios todavía.

historia de el rastro madrid

Antiguas tiendas del rastro de madrid

Entre los tipos de negocios que comenzaron a instalarse había de enseres, herramientas, quincallería, objetos de muchos tipos e incluso se podían encontrar objetos robados. Cada nuevo puesto de comercio que llegaba se instalaba por largo tiempo e invadían la Ribera de los Curtidoras y la Plazuela del Rastro.

Una orden de las autoridades en 1761 para evitar que el rio se contaminara alejaron las tenerías de la zona, lo que permitió que los comercios de otros tipos prosperaran lo que tuvo como consecuencia que el Rastro se alejara de los mataderos y se tornara muy diferente a como era en sus orígenes.

Esto permitió que en el siglo XIX llegaran todavía más comercios y de diferentes tipos como los revendedores de objetos, venta de o compra de muebles, vendedores de prendas y joyas o alhajas,  incluso vendedores de libros antiguos podrían encontrarse aquí.

Además, se abrieron galerías y bazares que cada vez eran más y más, a esto se le sumaron “puestos desmontables” que solo aparecían los domingos por la mañana (¿te suena de algo no?). Y es que con las actividades del matadero en la semana habían muchas ventas a su alrededor, pero particularmente los domingos los comercios desmontables se hicieron populares y crecieron en número, cosa que atrajo a muchos viajeros, tanto como a los madrileños locales.

El crecimiento del mercado del rastro

El mercado fue creciendo de manera espontánea pero desordenada, lo que era un atractivo para los visitantes quienes a modo de búsqueda de un tesoro llegaban a buscar objetos interesantes. Hay documentos y libros que así lo registran como lo es la Guía de Madrid de Fernández de los Ríos que comentaba que en el Rastro podías encontrar cosas antiguas.

Comenzando el sigo XX y como hasta mediados de los 70 el Rastro ya tenía parecido al que conocemos hoy en día, y esto podrás comprobarlo en el escrito hecho por Mesonero Romanos en la descripción del mercado.

Fue justo en los 70 que muchos artesanos se instalaron en el Rastro haciendo que muchos turistas y personas se acercaran al mercado para conocer los diferentes objetos que fabricaban. En los 80 comenzaría un plan por parte del Ayuntamiento madrileño para reducir el Rastro.

En la reducción entro en vigencia la prohibición de puestos en las calles  los días domingos y los que tenían puestos durante la semana fueron movidos a un tramo del lugar. Asimismo, el horario sería solo de martes a sábado.

Para 1989 se les solicitó a los vendedores un permiso para poder permanecer en los puestos, lo que hizo que se redujeran a 1700 comercios. Cabe destacar que el permiso era provisional y que debía renovarse de manera remunerada.

En los años 90 los puestos permanentes que tenían actividad comercial durante la semana fueron eliminados. Esta petición la hicieron los dueños de las tiendas pues se creaba mucho alboroto y robos de carteristas en la zona.

Entrados ya en el año 2000, es decir en pleno siglo XXI, se hizo una regulación que permanecería hasta nuestros días y es que el mercadillo del rastro solo podía tener unos 3500 puestos de ventas. Además, solo abrirían los comercios en domingos y festivos.

Asimismo, otra regulación fue que no se podían vender animales vivos, ni alimentos en el mercado. Desde entonces hasta nuestros días, estas reglas siguen permanentes.

¿Qué te ha parecido la evolución histórica del Rastro?

Interesante ¿cierto? Y todavía tienes mucho más que descubrir, pues su evolución espontánea ha dado mucho que hablar y hasta en la literatura encontramos referencias de él.

¿Pero sabes por qué? Porque este gran mercado a pesar de haber cambiado muchísimo a lo largo de su historia, sigue teniendo en esencia su forma tradicional. Este último es sin duda el encanto nostálgico conservador que atrae miles de visitantes cada semana.

Además, el mercado el Rastro de Madrid es sin duda alguna el reflejo de la población, pues a pesar de las ordenanzas y cambios que los políticos impusieron el sitio no cambió en esencia. Pues su evolución fue totalmente espontánea y bajo circunstancias históricas del propio comercio de la zona.

Ahora que conoces cómo este mercadillo se originó y creció a lo que hoy en día conoces, te contaremos en otro post, sobre algunas referencias literarias que hacen mención de él. Pues esto es también gran motivo de su popularidad.

Contenido
Fecha

Deja un comentario