Las autoridades cierran el rastro de Madrid

Esta situación es totalmente desagradable a la vez que necesaria. No debemos olvidar que esta medida servirá para evitar el contagio masivo de la población. Sabemos que muchos comerciantes con tiendas en el rastro se verán afectados por esta noticia, pero desde ElRastroMadrid.info queremos mandarles todo nuestro apoyo. Esperamos que esta situación se termine lo antes posible y el rastro pueda volver a la normalidad.

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Las autoridades han tomado acción para poder frenar el número de los contagios por coronavirus. Es una decisión dolorosa para todos los mercaderes que tienen una tienda en el rastro de Madrid, pero debemos ser conscientes que es una medida de gran necesidad para evitar un mal mayor. Por lo tanto el próximo domingo el Rastro de Madrid estará cerrado y vacío, una estampa que no se ha vivido en la historia del rastro.

Crisis que ha vivido el rastro de Madrid

La lucha del Rastro durante los años

Como hemos mencionado anteriormente el Rastro ha sufrido varias amenazas a lo largo de los años. Y no te estamos hablando de su historia reciente del año 2000 para acá, no, hablamos que desde sus inicios el mercado no ha tenido la gracia de algunos gobernantes.

Sin embargo, a los ojos del pueblo este sitio siempre fue un refugio y para los visitantes una especie de isla del tesoro, lo que afortunadamente ayudó a que siguiera existiendo durante mucho tiempo.

Conoceremos aquí cuáles fueron los principales restos y enfrentamientos que el Rastro tuvo que pasar para poder llegar hasta nuestros días.

Intento de traslado al Mercado de la Cebada

Desde sus inicios el Rastro fue un lugar muy popular que siempre tuvo en potencia un buen acomodo comercial. Los primeros comercios como ya sabemos tenían que ver con la industria de la carne y pieles.

Sin embargo, poco a poco fue evolucionando y atrayendo a todo tipo vendedores que se fueron acomodando no solo en las tiendas o locales del lugar, sino en la calle. Esto último hizo que el mercado callejero creciera sin medidas, lo que no le gustó a las autoridades.

De hecho en 1854 hubo un intento de trasladar los puestos al Mercado de la Cebada. Este era una aglomeración de puestos al aire libre que estaban en torno a la Plaza de la Cebada cerca de la Puerta de Toledo.

A pesar de la iniciativa esto nunca ocurrió y el Rastro se mantuvo en su sitio. De hecho con el tiempo fue creciendo mucho más todavía y atrayendo turistas y más comerciantes de otros pueblos.

Edificio de la Ronda de Valencia

En 1885 nuevamente el Rastro se vio amenazado, pues ya el mercado había crecido tanto que el Ayuntamiento sentía mucho desorden en el lugar. Cabe destacar que este desorden característico del lugar es uno de sus encantos principales.

Pero a las autoridades del lugar esto no les parecía por lo que se habló de un proyecto para construir un edificio en la Ronda de Valencia, para alojar a los comerciantes. Sin embargo, una vez más no se llevó a cabo el proyecto.

Estas acciones de trasladar el Rastro a otros lugares seguirían hasta 1933, pero nunca prosperaron.

Reducción del Rastro

Para 1984 se inició una guerra entre el Ayuntamiento y el Rastro, lo que llevó a la prohibición de puestos en las calles, y los que tenían permiso para estar en la semana fueron eliminados definitivamente.

Los alcaldes se aseguraron de reducir el espacio de ventas lo que redujo el mercado hasta la mitad de su tamaño. En los años 1988 y 1989 se remodeló el lugar, haciendo que la zona del mercado se redujera una vez más.

Comenzaron también en estas fechas a solicitar licencias y permisos a los vendedores, permisos que tenían que renovar y pagar anualmente, lo que ocasiono que muchos puestos cerraran. Solo quedarían alrededor de 1700 para la época.

Ordenanza del año 2000

Para estas alturas gracias a las prohibiciones y permisos mencionados anteriormente el mercado había sido reducido a la mitad. Se prohibió también para este año la venta de animales en puestos callejeros.

Asimismo, la venta de bicicletas de segunda y los autos de ocasión también fueron cerrados. Los puestos que quedaban vacíos debían subastarse u ofrecerse a los nuevos vendedores, pero esto tampoco se llevó a cabo.

Cada vez eran menos comercios y mercancías las que se veían en el Rastro, lo que a su vez tuvo como consecuencia una disminución de los visitantes y del turismo en la zona. El punto crítico llegó cuando comenzó el Ayuntamiento a no ofrecer seguridad ciudadana al sitio.

Al no ofrecer seguridad hubo un aumento de la delincuencia y ventas ilegales en la zona, lo que convirtió el lugar en un sitio poco seguro. Lo mismo ocurrió con la seguridad sanitaria, no había agentes o medios reguladores dispuestos a trabajar en el lugar lo que empeoró notablemente el sitio.

La ordenanza también atacó directamente a los comerciantes, pues tenían muy pocos derechos y muchísimos deberes o papeleos que cumplir. Todas estas acciones afectaron negativamente al Rastro y se notaba el plan de destrucción contra el lugar.

Pero a pesar de todo esto, el marcado se mantuvo en pie y sus vendedores no cedieron el lugar, lo que eventualmente hizo que no se hablara más acerca de un traslado y mejoró poco a poco la convivencia en el sitio.

Proyecto de reordenación en 2004

Madrid despertó en 2004 con la noticia de la prensa que decía que el Rastro sería movido a Mercamadrid. Este último es un complejo y una compañía que se encarga de distribuir alimentos frescos en España. El complejo es un espacio donde hay diferentes tipos de tiendas.

La excusa para mover el Rastro al complejo de Mercamadrid era supuestamente “para volverlo más turístico”. Sin embargo, las reacciones ante la noticia no esperaron mucho. Pues las personas coincidían que el acceso a Mercamadrid no era cómodo, por lo que no sería un centro turístico nunca.

Además, los vendedores del Rastro no querían irse de la zona y los visitantes en general tampoco estaban de acuerdo en trasladar el mercado. El Ayuntamiento desmintió la noticia y buscó un acuerdo con los vendedores reuniéndose con ellos y una empresa que sería la encargada de mejorar el Rastro.

A pesar de esto, la propuesta del Ayuntamiento y la empresa son rechazadas, pues uno de los puntos fuertes del Rastro es que es un mercado muy particular donde las propuestas de marketing generales no aplican.

Se dice que detrás de la noticia habían interesen del Alcalde por eliminar el Rastro y convertirlo en un Centro Urbano. Pues dentro de la visión urbanista del alcalde este tenía varios proyectos para modernizar Madrid, desestimando la arquitectura y costumbres tradicionales.

Además, otro que se dio a notar con el plan urbanístico fue que este favorecía a los que ya tenían propiedades en el lugar, mientras que los vendedores no ganaban absolutamente nada con irse del Rastro. Por lo que no se apoyó el proyecto y se mantuvo el mercado de forma tradicional.

Como hemos visto desde los primeros tiempos el Rastro siempre ha generado tanto atracción como detracción, y es que su curioso “desorden” nunca ha sido bien visto por las autoridades, pues dentro de su ciudad ideal, siempre quieren mantener un orden que raya en lo exagerado.

Probablemente el mercado siga sufriendo en el futuro más amenazas, sin embargo, confiamos en que se mantendrá intacto, pues las personas hoy en día son más propensas a valorar lo antiguo y sobre todo aquello que forma parte de su historia y cultura.

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